Los diamantes de sangre son aquellos diamantes que son obtenidos en una zona de guerra, donde la extracción y comercialización de ellos se realiza violando los derechos humanos mas fundamentales,controlados en lo general por grupos rebeldes o facciones político-militares no reconocidas intencionalmente, y en lucha contra gobiernos legítimos, con el propósito de financiar los costes de la guerra y satisfacer necesidades puramente hedonistas a precio reducido. Por lo general la extracción de estos diamantes se realiza en África occidental. Esos diamantes son comercializados por toda una cadena que parte de los propios grupos armados que se encargan de la rapiña y termina en toda clase de joyerías alrededor del mundo,gracias al mercado negro. Países como Angola, Sierra Leona y Liberia se convirtieron en el pasado en auténticos infiernos para una importante parte de su población a causa de la minería ilegal y las guerras civiles en las que dichos emprendimientos se involucraron.
En años recientes tanto las organizaciones internacionales como así también las compañías dedicadas a la comercialización de piedras preciosas, fabricantes de armamento, gobiernos y otros organismos involucrados han realizado importantes esfuerzos para frenar la extracción, distribución y venta de piedras preciosas provenientes de semejantes fuentes, pero si bien se ha logrado detener en cierta medida este contrabando, no se lo ha podido erradicar totalmente. El problema es que vender diamantes aún en el mercado negro y a preciso reducidos es un trabajo muy lucrativo, y más aún cuando su extracción se realiza por medio de mano de obra intensiva y esclava, que no representa ningún costo ni en salarios ni en equipamiento, pues los métodos de extracción utilizados son primitivos y crudos, y ni siquiera las sanciones en materia de tecnología y facilidades financieras parecen funcionar bien en este caso.
Otro de los problemas existentes reside en la naturaleza de la propia industria legal de los diamantes, y es que se trata de una actividad en la que por cuestiones de seguridad y la discreción que solicitaron siempre los compradores legales y legítimos de este tipo de bienes, la reserva y el secreto son comunes. Esta característica, naturalmente, puede ser amplia mente explotada por los traficantes del mercado negro, pero intentar controlar a la industria del diamante con mayor supervisión oficial, por ejemplo, inevitablemente traería una significativa retracción de la actividad legal que no necesariamente tiene algo que ver con el tráfico ilícito y es por lejos, mucho más grande que la ilegal, pero cuyos intervinientes, compradores y vendedores no ven con ningún agrado que los gobiernos empiecen a husmear en sus actividades.
Pero en definitiva y a la larga, la mejor manera de evitar este tipo de actividades sangrientas, que ponen en riesgo la supervivencia y el futuro de millones de seres humanos y que además contribuyen a destrozar el medio ambiente consiste en ayudar al desarrollo de las naciones que son víctimas de esta tragedia, así como de otras que son producto del atraso.
Proceso de Kimberley
En el 2003, la ONU aprobó el Proceso de Kimberley que mediante un programa de calificaciones intenta combatir este tráfico. Canadá por su parte ha aprovechado esta coyuntura para presentarse como un proveedor fiable de diamantes "limpios".
De forma parecida, otra serie de materias primas, como el coltán en la República Democrática del Congo o la madera en Camboya son o han sido objeto de comercializaciones ilegales con el objetivo de financiar conflictos armados.
Aunque los países no cumplan con algunos de los requerimientos para ser miembros del proceso pueden entrar al Proceso. En 2007 el valor de los diamantes de conflicto fue de $10.2 millones de dólares.
Una película que esta bastante bien y que ayuda a entender la situacion que se vive en África es "Diamante de sangre".
Aquí os dejo el enlace del trailer por si os interesa:http://youtu.be/q8r_IE386DU
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